Recuperación Ética
En otras palabras, la moral es el conjunto de reglas que se aplican en la vida cotidiana y todos los ciudadanos las utilizan continuamente.
Estas normas guían a cada individuo, orientando sus acciones y sus juicios sobre lo que es correcto o incorrecto, es decir, bueno o malo dentro de una escala de valores compartida por el grupo social.
2.Relación de la ética con otros conceptos
1.Ética descriptiva
Para la ética descriptiva, el problema no es determinar lo que es correcto o incorrecto, bueno o malo, sino comprender los mecanismos que determinan las decisiones humanas. El problema de una ética meramente descriptiva es que no responde a preguntas realmente relevantes.
- Pongamos un ejemplo. A menudo, se dice que los hombres tienden por naturaleza al placer. Esta proposición general (todos los hombres tienden por naturaleza el placer) sería una generalización realizada sobre proposiciones singulares y, en principio (pero se podría discutir) confirmada por los datos de hecho. El problema es que incluso si los hombres realmente tienden al placer por naturaleza, eso no significa que deberían hacerlo, que es justo, pone una opción, se determina hacia "el mundo posible" que nos da más placer que otro con menos placer pero más justo, por ejemplo.
Por lo tanto, la ética descriptiva puede ser útil para verificar los límites y las posibilidades de los comportamientos efectivos, pero permanece en silencio ante el problema normativo.
2.Ética normativa
La ética normativa es un tipo de investigación filosófica que se basa, esencialmente, en un análisis a priori: se trata de determinar a priori las propiedades de los actos que deben considerarse justos o equivocados, lo que significan los juicios morales, como considerar el papel del carácter de las personas en las elecciones, cuál es la vida a considerar virtuosa, etc. Uno de los problemas fundamentales de la ética filosófica es establecer el significado de los juicios morales: ¿tienen valor de verdad? De este problema se pueden extraer muchas respuestas, clásico caso en filosofía en que a una simple pregunta no siga una simple respuesta.
3.Ética religiosa
En la base de cada concepción de la ética está la noción del bien y del mal, de la virtud y de una determinada visión del hombre y de las relaciones humanas, ideas a menudo relacionadas con una religión particular, o en todo caso con una ideología. La ética de base religiosa, en efecto, fija normas de comportamiento que pretende válidas para todos, mientras que la ética laica no pretende imponer valores.
4. Ética laica
Como hemos visto, la ética laica no pretende imponer valores y se muestra generalmente atenta a las exigencias humanas que tengan en cuenta las condiciones y las transformaciones históricas. En realidad, hablar de una ética laica presupone ya la confrontación con la ética religiosa, es decir, con un sistema de valores dogmática y universalmente identificados; en realidad es más oportuno hablar de un enfoque laico al problema ético, definiendo este enfoque como libre de referencias a una ideología predeterminada y más dispuesta a afrontar los problemas del individuo y del contexto histórico concreto en el que se expresa.
5.Ética cristiana
La ética cristiana está dominada por la idea, predicada por Jesús de Nazaret, de la inefable paternidad de Dios ante la cual los hombres son todos iguales y todos hermanos. La regla de conducta evangélica, precisamente porque ejemplifica sobre la perfección divina, se traduce en mandamiento de amor para los demás; cae toda distinción étnica y social y el amor incondicional por el hermano, aunque sea enemigo y pecador, es el mandamiento supremo.
6.Ética de la virtud
Una ética de la virtud se basa evidentemente en el concepto de la virtud. Con este término se entiende una disposición, un habitus, una cualidad o un rasgo del carácter que un individuo tiene o intenta tener. Esta ética no asume los principios deónticos como base de la moralidad, sino que considera básicos los juicios areticos. Los principios deónticos derivan de los aretes y si no se derivan de éstos, son superfluos. Una ética de la virtud considera los juicios areticos sobre las acciones como juicios secundarios y basados en los juicios areticos sobre las personas y sobre sus motivos o rasgos del carácter. Por tanto, para la ética de la virtud la moralidad no tiene que ver con la obligatoriedad de la acción. Para ser moral, hay que ser cierto tipo de persona, no simplemente actuar de cierta manera. Se mira, pues, ante todo a la persona y a su ser más que a la acción que realiza.
7.Ética profesional
Por ética profesional se entiende el conjunto de las convicciones y de las normas morales que regulan el ejercicio de la profesión y que, en una sociedad determinada, se consideran universalmente vinculantes para quienes ejercen dicha profesión.
La idea de alguna forma de ética profesional, es decir, del hecho de que también el ejercicio de la profesión, así como muchos otros sectores de la existencia (familia, sexualidad, vida social), esté sujeto a normas éticas y comprometido en la realización de valores morales, ha estado presente en la sociedad desde que se establecieron las profesiones. El famoso juramento hipocrático puede ser considerado como un primer testimonio de verdadero código de la epopeya profesional.
En el siguiente artículo, hablamos de los Valores profesionales: qué son, lista y ejemplos.
8.Ética médica
Los principios y valores que, desde la antigüedad, han gobernado la práctica profesional de la medicina (a través de los juramentos y los códigos deontológicos) obligaban al médico a actuar siempre para el máximo beneficio del paciente, prohibiendo cualquier intervención que pudiera dañarle o ir en contra de los valores morales que prevalecen en la sociedad. Por supuesto, los contextos culturales eran diferentes, por lo que también los criterios y valores. La ética médica antigua ponía el acento en el carácter y las virtudes requeridas al médico que ejercía el arte. Debía tener un cierto porte, que definiera su perfil o estilo profesional (etiqueta), incluyendo el estar en buena salud, no sobrepeso, alegre, sereno, reservado, pero decidido, y educado.
9.Ética de fin de vida
A lo largo del siglo 20, han cambiado progresivamente las condiciones clínicas, y por tanto también psicológicas, que pueden caracterizar las fases terminales de la vida humana. El progreso económico, social y médico-sanitario permite que un número creciente de personas alcancen edades avanzadas o muy avanzadas (en algunos países occidentales, cerca de dos tercios de la población muere después de los 75 años). Cada vez se muere menos por muerte aguda y cada vez se muere más como resultado de formas clínicas degenerativas. Los procedimientos tecnológicos y los medicamentos hacen posible retrasar el momento de la muerte o mantener artificialmente con vida a personas sin conciencia y autonomía fisiológica, pero a menudo se trata solo de la prolongación de la condición clínica desafortunada. La consecuencia es que enfermos, médicos e instituciones están llamados a tomar decisiones que ponen en juego creencias y juicios que pueden confluir, en particular por lo que se refiere al valor o la dignidad atribuidos a la vida vivida en las fases terminales.
10.Ética de los medios de comunicación
La ética de los medios de comunicación es una disciplina que va desde los problemas éticos en el papel impreso hasta los problemas que surgen en la sociedad de la información en su conjunto (libros, radio, televisión, web). Se creará entonces un problema de ética de la televisión, un problema de ética de la web, un problema de ética de los libros y un problema de ética de la radio (acortada hoy a la televisión entendida como sistema radiotelevisual).
- Ética de la televisión. La ética de la televisión es con la que cada cual tiene que tratar más a menudo, siendo la televisión considerada el instrumento de información más potente en cuanto al alcance de todos. Su participación en un público tan amplio que incluye a los niños y a las personas mayores hace necesario imponer un modelo de conducta adecuado para proteger a los grupos más débiles e influenciables, así como a las minorías sociales.
- Ética de la web. La transformación de una zona de intercambio y libre intercambio de los datos contenidos en algunos ordenadores en el mayor espacio público de la historia, hace que la cuestión de las normas aplicables a Internet y el tema de los derechos que se ven afectados sea indefendible. Parece indispensable adoptar un verdadero sistema de gobernanza.
11.Ética en el deporte
Por último, un contexto en el que encontramos un tipo de ética es el deportivo. La ética del deporte es el conjunto de normas que rigen las actividades deportivas con el objetivo de que sean saludables y promuevan el bienestar de las partes implicadas. Hablamos de un compromiso con el bienestar no solo físico, si no también psicológico, social, e, incluso, espiritual, en caso necesario. En este artículo, explicamos en profundidad todo lo relacionado con La ética en el deporte.
3.Historia de la ética: Sócrates, Platón.
Sócrates
Para comprender: Sócrates (469 - 399 a. C.) Sócrates es, por mucho, el arquetipo del maestro occidental, la imagen del filósofo por excelencia. Su vida transcurrió en Atenas, donde vivió en serena pobreza y se rodeó de fervientes discípulos como Platón y Jenofonte, cuyos testimonios son las únicas fuentes biográficas del maestro. También se ganó la enemistad de los sofistas, a quienes dejaba en ridículo en sus diálogos, razón por la que en el 399 a. C. fue acusado de impiedad y de corrupción de la juventud, cargos por los que fue condenado a muerte. Ha sido célebre por haber rechazado la oferta de sus discípulos, quienes le animaban a escapar de la prisión, y mantenerse firmes sus principios, y por sobre todo por su más conocidas frases “Solo sé que nada sé”… Veamos de qué se trata la ética socrática
LA ÉTICA SOCRÁTICA.
Sócrates siente principalmente la preocupación del hombre; esto no es nuevo, pues ya hemos visto que es propio de los sofistas y de toda la época; pero Sócrates considera al hombre desde un punto de vista distinto: el de la interioridad. «Conócete a ti mismo», dice Sócrates; pon tu interioridad a la luz. Y esto trae un sentido nuevo en Grecia, un sentido de reflexividad, de crítica, de madurez, con que el hombre griego se enriquece, aun cuando ello le cueste perder algo del impulso ingenuo y animoso con que se habían vivido los primeros siglos de historia griega. En este sentido, si bien no se puede hablar de corrupción, es cierto que Sócrates alteró decisivamente el espíritu de la juventud ateniense.
Etapa de juventud (diálogos socráticos)
En los diálogos socráticos, Platón investiga sobre la definición de alguna virtud y, aunque no llegó a una conclusión, sí fue fiel al principio central socrático: la virtud puede reducirse a sabiduría o conocimiento, con su corolario todas las virtudes son una.
En el Càrmides encontramos en germen la doctrina central de la República: los males de la comunidad sólo desaparecerán cuando el poder político se combine con el conocimiento de un criterio moral universal. El gobernante tiene que poseer “una clase única de saber que tiene por objeto el bien y el mal”. Este conocimiento le proporcionará criterios universales válidos para "juzgar" las acciones humanas.
En Protágoras, los errores de la conducta humana son tratados como errores de juicio a la hora de hacer el cálculo hedonista (placeres menos dolores). Todo malhechor es un ignorante, dice Sócrates. He aquí, el intelectualismo moral.
Etapa de transición (diálogos de transición)
En Gorgias, Platón pretende acabar con la pretensión de que la retórica sea la técnica para enseñar la virtud; y establece una distinción entre dos usos de la palabra "persuasión": la que genera conocimiento a quién es persuadido y la que no lo hace.
Posteriormente, el sofista Calicles sostiene que el bien supremo es el poder para satisfacer todos los deseos. Para Sócrates, el concepto de Bien está vinculado necesariamente con la idea de establecer límites. Por eso cualquier bien deseado se tiene que definir estipulando las reglas que rigen la conducta calificada como buena o de la cual resulta este bien particular.
En este diálogo, Platón no contesta la pregunta “¿qué es el Bien?” Pero sí enuncia una condición necesaria para responder a esta cuestión: para definir el Bien hay que especificar un conjunto de reglas o normas reguladoras del comportamiento humano. Platón no define el Bien, pero diseña un Estado con el tipo de vida común necesario para que lo Bueno sea disfrutado por toda la población. Esta tarea la desarrolla en el diálogo República.
Etapa de madurez (diálogos de madurez)
En cuanto al alma, en República encontramos la teoría de la naturaleza tripartita del alma (que vuelve a aparecer en Fedro y en Timeo):
- la parte racional, o capacidad de deliberar y pensar, caracterizada como inmortal;
- la parte irascible o fogosa del carácter humano; y
- la parte apetitiva, el deseo natural de bienestar material y de satisfacciones físicas.
Estas dos últimas son perecederas.
Platón consideraba las partes del alma como las motivaciones del comportamiento humano y no como partes en el sentido material, aunque en Timeo, Platón sitúa la parte racional en la cabeza, la parte irascible en el pecho y la apetitiva bajo el diafragma.
Que hay partes en el alma se infiere, según Platón, por la presencia de conflictos de motivaciones. Platón parte del hecho empírico de que a menudo rivalizan dentro del hombre distintos móviles de la acción. El elemento de deseo se distribuye en las tres partes, cada una de las cuales tiene sus propias apetencias y placeres. La parte racional desea conocer; la fogosa anhela honor y la apetitiva, riqueza como medio de gratificación sensual. A ellas les corresponden tres tipos de carácter, cada uno de los cuales persigue el tipo de placer que le es propio. Los hombres, pues, se agrupan en tres clases según la parte del alma que los domina (filósofos, guardianes y productores), y esta división es la exigida por el Estado tripartito. Al hacer esta clasificación, Platón tiene un interés fundamentalmente ético: insistir en que el elemento racional del alma es el superior y el que por naturaleza tiene que gobernar a los otros. El grupo social al que pertenece un hombre puede ser establecido por su educación, pero esta no es determinante. Platón cree que hay zapateros natos y gobernantes natos.
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